Por Christian Forteza.

El teatro, siempre, es convivio, ritual colectivo. Ensayar, tomar clases y el encuentro con el público. Todo esto es posible dentro de un espacio compartido. La cuarentena ha generado una nueva situación para quienes hacemos teatro. Buscamos otras vías para no perder el contacto entre los miembros de la comunidad teatral. Clases virtuales y teatro online parecen ser, por ahora, la mejor alternativa. La Argentina y España, por razones históricas, siempre mantuvieron un gran vínculo cultural. La pandemia ha obligado, como sabemos, a suspender los espectáculos en ambos países.

Pablo Silva, en estos días tan particulares, está viviendo en España. Silva es productor teatral argentino, psicólogo y docente. Con Fervor habló con él para que nos cuente la experiencia que lleva a cabo en la ciudad de Madrid.

Fervor: Después de una importante carrera como productor, con la cual obtuviste varios éxitos en la cartelera porteña ¿Cómo fue tu arribo a Madrid?

Pablo Silva: Madrid es una ciudad bellísima, me siento muy bien aquí. Ya la había visitado muchas veces. Estuve con distintas obras teatrales por lo que pude conocer la realidad teatral en España. Entonces decidimos venir con mi familia. Habíamos hecho una prueba piloto hace tres años gracias a una invitación que nos hizo Federico Luppi y Susana Hornos. Ellos nos facilitaron su departamento aquí en Madrid mientras hacíamos una temporada en Buenos Aires con el espectáculo Las últimas lunas en el Centro Cultural de la Cooperación. Ahora hace más de un año que estamos en Madrid y vemos buenas perspectivas. Lógicamente la instalación laboral lleva dos o tres años. Ahora hay que considerar la situación que estamos viviendo con la pandemia que es muy impactante. Mientras tanto seguimos operativos en Buenos Aires, con equipo de trabajo y varias obras en espera: Un judío común y corriente, Shakespeare conspirador, A la izquierda del roble, Puré de Nervios, 74 días de otoño y el estreno de Trilogía de Heiner Müller, dirigida por Guillermo Heras.

F: ¿Existen diferencias con la actividad teatral entre la Argentina y España?

S: Dentro del teatro independiente y semi-independiente, las diferencias son totales. Diría que el teatro independiente, tal cual lo conocemos los porteños, acá no existe, no tiene un correlato en Madrid. Lo mismo ocurre con el teatro semi-independiente, obras de grandes autores que se puedan ver en el circuito off y con intérpretes de gran trayectoria, son casos muy excepcionales. Y no creo que Madrid esté en condiciones aún de ofrecer una línea teatral independiente tal cual nosotros la conocemos en Buenos Aires. Hay que coordinar varios aspectos que creo están desconectados: salas, venta, aforos, promoción, prensa, crítica. Pero sobre todo, la infraestructura. Madrid cuenta con unas 40 salas y espacios independientes y Buenos Aires con más de 200. Eso ya marca grandes diferencias. En Madrid hay que crear el público, hay que enseñar al espectador esa actitud activa del placer de ver buen teatro, que tanto predica y con tanta razón en Buenos Aires, Jorge Dubatti.

F: ¿Los elencos trabajan en forma cooperativa?

S: Madrid tiene una modalidad más ordenada. Mas regulada, sobre todo en el teatro público, que depende de los ámbitos gubernamentales y el privado o comercial. El sector independiente, es el más desamparado. O se adapta a las formas comerciales (altas en seguridad social, ensayos pagos por nomenclador y otras formas bien profesionales) o trabaja, bajo reglas más precarias. Se produce bajo formas cooperativas, sin explicitarlo y sin tener un ente regulador como lo es en Buenos Aires la Asociación Argentina de Actores (AAA). El teatro independiente esta desamparado en muchos países. Y también los elencos, las salas, los artistas y los técnicos involucrados.

F: ¿Tienen incentivo del Estado?

S: El estado español es omnipresente en todas las actividades culturales. Hay líneas de subvenciones, de distintos tipos, que ayudan a las compañías teatrales, salas, proyectos teatrales, producción o giras de espectáculos. Hay realmente muchas líneas muy específicas y varias entidades que se dedican a ello. El Inaem es el más destacado, a nivel nacional. Como ejemplo la comunidad de Madrid anunció que el sector cultural contará con 4,5 millones de euros para subvenciones en este año 2020, aparte de lo que ofrece Iberescena. Pero luego cada región tiene sus subvenciones y mecanismos locales.

F: ¿Cómo era tu actividad antes de la cuarentena?

S: Estamos asociados con la escuela Estudio Teatro Madrid de Diego Bergier. Eso nos permite coordinar la producción de algunas obras como Bacanal, que está en cartel desde hace un año, y desplegar un trabajo docente muy intenso. Trabajamos en el área de gestión y producción teatral, también con los cursos de iniciación al guión teatral y montaje escénico. Además coordinamos el lanzamiento de una plataforma online de Autores Argentinos puntocom para gestionar sus producciones aquí (www.autoresargentinos.com). También coordinamos funciones o giras con actores que están aquí como Rudy Chernicoff, Adrián Navarro y Susana Hornos con su exitosa María Teresa y el León. Además, presentamos obras con actores que vienen desde Buenos Aires para pequeñas temporadas como Lucas Ferraro o Melina Petriella. También colaboramos con el traslado de obras como A la Izquierda del roble de Pacho ODonnell, desde el Centro Cultural de la Cooperación. Estamos produciendo localmente nuevos desafíos con nuevas reglas. En este sentido estamos dando los primeros pasos con Sana Sana, obra poética-musical con Miguel Angel Sola, María Luz Sola Oteyza y Nestor Ballesteros, y la comedia La carnicería del Dr. Freud, que voy a dirigir con el equipo del Estudio Teatro Madrid (Diego Bergier y Sandra Rex).

Pablo Silva en Madrid.
F: ¿Cuál es tu visión en cuanto a la recuperación de la actividad teatral una vez salida de la cuarentena?

S: Las noticias y definiciones que cambian día a día. Nuestra actividad estará entre las últimas en irse incorporando a la vida regular. En Madrid se viene el verano, julio, agosto, son meses prácticamente inactivos, por lo cual, septiembre sería el mes del posible reencuentro con el público. Quizás algunas actividades acotadas, con normativas de seguridad muy claras (como trabajar al 50 % de la capacidad de las salas y los espectadores separados por plateas de por medio) puedan empezar antes, habrá que ver qué pasará con la respuesta de la gente, y el efecto que produce la paranoia o el miedo. Hay que sumar los daños estructurales que dejará la crisis económica. Hay incógnitas, es muy difícil proyectar todo con certeza.

F: ¿En qué alternativas estas pensando para seguir de alguna forma con tu actividad?

Estamos con la escuela ETM de Diego Bergier, implementando cursos on line. La producción y el guión son áreas perfectas para tal fin. Colaboramos con la Asociación de Productores Ejecutivos de Artes Escénicas (APPEAE.com), que acaba de lanzarse en Argentina y viendo cómo podemos pensar su desarrollo en España. Seguimos con algunos grupos trabajando en temas de preproducción para los proyectos del año 2020, que no sabemos cuándo podrán estrenarse.

F: ¿Cómo ves a Madrid en relación a la pandemia?

S: Es una tragedia nacional y Madrid es el foco más importante. Al igual que en la Argentina se fueron reforzando las medidas. Recién en estos días mejoró la curva, pero son miles de muertos. Familias que no pueden celebrar los funerales, ni pueden hacer los entierros. Muy trágico todo. En el supermercado, que es uno de los pocos espacios donde se puede salir, no se habla de otra cosa, todos tienen un muerto cercano.

F: ¿Cómo vivís la cuarentena a nivel familiar? ¿Qué grado de preocupación tienen?

S: Mis hijos están escolarizados y reciben la tarea vía internet. Mi esposa trabaja lo que puede online. El clima hogareño te cambia al estar encerrado todo el día. Te genera por momentos una situación de angustia, de ansiedad, de mucha preocupación. Pero estamos todos bien de salud. Lo que encontramos como alternativa es comprar algunas cosas que te mandan a domicilio, que acá en Europa funciona muy bien, sobre todos juegos y libros para los chicos. Cada vez que llega un pedido es una pequeña fiesta, un respiro para seguir adelante un día más.

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Christian Forteza es docente, investigador, director de teatro e integrante de la dirección artística del Centro Cultural de la Cooperación.